Vete antes del último latido, antes de que el sol disperse nuestras sombras y haga de este cuerpo un lugar vacío.Vete y Llévate las horas, los minutos, las ausencias de cajón y el agónico abrazo que descansa en la mirada. Vete que el otoño vendrá pronto envuelto entre las hojas, tocará en mi ventana y yo igual le tocaré una canción de cuna para que no note tu partida, porque el cielo también llueve en este día y soy tan solo un hombre.
Cosmonautas en este espacio.
Vete antes del último latido, antes de que el sol disperse nuestras sombras y haga de este cuerpo un lugar vacío.Vete y Llévate las horas, los minutos, las ausencias de cajón y el agónico abrazo que descansa en la mirada. Vete que el otoño vendrá pronto envuelto entre las hojas, tocará en mi ventana y yo igual le tocaré una canción de cuna para que no note tu partida, porque el cielo también llueve en este día y soy tan solo un hombre.
Autor
Unknown
El tiempo escribió nuestra historia sobre
el vientre de las hojas,
sobre el pavimento hecho ruina,
sobre la lluvia
sobre el cuerpo de la penumbra.
Y hemos sido una brevedad del silencio
un punto a media tinta
un te quiero simple
un simple te quiero escrito
con la sangre de los días
que has cortado
aquella tarde en
la que tu sombra y la mía
salieron de su cárcel
mientras moríamos de risa
y nos tomábamos las manos.
Autor
Unknown
Cuando estaba un poco más chico, siempre que llovía comenzaba a sentir esa presencia extraña bordeando mi cuerpo, por más fuerza que ejerciera para quitármela de encima, por más ganas que tuviera todo terminaba en un intento vago abajo de las sábanas, en un silencio convertido en grito. Entonces papá llegaba y me abrazaba, pasaba su mano entre mi cabello tres veces y me repetía que todo estaría bien, que eso que sentía era normal en nosotros y que se llamaba miedo, que él también lo siente todo el tiempo pero que aprendió a convivir con este. También me dijo que los hay de todo tipo: Grandes, pequeños, los que caminan, , los que crecen con el tiempo, los invisibles, los comunes, incluso… aquellos que guardamos adentro, aquí, en el pecho.
Un día de esos locos me llamó y me dijo en el oído.
- Hijo,
estoy viejo ya y no puedo hacer las cosas que antes podía, hay tantas cosas
que explicarte, que el tiempo me ganaría la vencida.-
Papá fue siempre un hombre inteligente, y aunque no volara
entre las nubes, ni tuviese visión de rayo láser, fuerza sobrehumana o anillos
de poder, me bastaba con tenerlo a mi lado, sentirle y llamarle papá. Para mí,
el será siempre un tipo de héroe sin
capa.
-Tengo el secreto para vencer el miedo, me dijo, guárdalo muy
bien hijito mío-
Efectivamente aquel secreto era infalible, no volví a senitr el miedo cerca.. hasta hoy en la mañana cuando he despertado y mi padre yace tendido en la cama.
(Como bien él me dijo alguna vez, Cierra y abre los ojos tres veces…verás entonces que el miedo se irá.)
Una..Recuerdo aquella noche tormentosa en la que vino a mi cuarto y
pasó su mano temblorosa por mi cabello.
Dos...cuando me abrazó y me dijo que todo estaría bien, que él me proteguería.
Tres..
Al abrir de nuevo mis párpados, avive la sonrisa de mi padre, noté entonces que la casa había quedado vacía.
Tres..
Al abrir de nuevo mis párpados, avive la sonrisa de mi padre, noté entonces que la casa había quedado vacía.
Autor
Unknown
Supongo que es tiempo, las hojas borrarán su silueta, la huella de su nombre entre mis párpados, el dulce aroma de su cercanía. Dígame adiós suavecito para que no duela, demos media vuelta (que el mundo sea un puñado de arena y nosotros el mar contenido en la caracola) contemos a paso lento, a voz de lluvia la risa de los pájaros en los árboles y el ronronear de los gatos en el sofá.
Abra la ventana y deje que el viento entre, que se enrede en nuestro corazón y mueva la hojarasca, y limpie el sin sabor de la partida. Es mejor decir hasta luego, un hasta pronto o algo parecido a un te quiero y quédate conmigo.
Mire que entre mis manos llevo una pila de besos y un montoncito de paisajes que pensaba enseñarle. Empezaremos un día o una noche, una noche o un día, yo llevaré las estrellas y usted lleve su sonrisa, sólo su sonrisa.
No de la vuelta ahora, no ahora que tengo el corazón lleno de tinta y el reloj cruje entre el silencio. ¡Espere! le traje un chocolatín de esos que le gustan, siéntese y deje que sus ojos me hablen lo que su boca no me ha dicho. ¡Abrazeme y déjeme caer entre sus brazos! que la casa guarda penumbra y temo al vacío de su ausencia.
Aguárdeme.
Antes de que se marche hay algo que quiero que conserve. Mire.. tome. A veces hace ruidos extraños, como si alguien aún lo habitara.
Autor
Unknown
Querida mía: No te haz ido y ya te extraño.
Se oye entre las hojas al viento susurrar tu nombre, y yo aquí haciendo memoria de tus pasos, sintiéndote cercana, como el anochecer en la ventana, como la ola entre las aguas, como la primavera cuando hace nido en tus ojos.
Lo que nunca te dije, un poema a media noche y una canción enamorada. Entrará la nostalgia en mi, como una bala que silba en medio del silencio, entre susurros y lágrimas de arcada, mientras la palabra aviva este sentimiento tan profundo.
Te espero entre la lluvia y el cantar de los pájaros.
Se oye entre las hojas al viento susurrar tu nombre, y yo aquí haciendo memoria de tus pasos, sintiéndote cercana, como el anochecer en la ventana, como la ola entre las aguas, como la primavera cuando hace nido en tus ojos.
Lo que nunca te dije, un poema a media noche y una canción enamorada. Entrará la nostalgia en mi, como una bala que silba en medio del silencio, entre susurros y lágrimas de arcada, mientras la palabra aviva este sentimiento tan profundo.
Te espero entre la lluvia y el cantar de los pájaros.
Autor
Unknown
" A veces me dan ganas de imaginar otra ciudad. Comprar otro cuaderno y empezar otra maqueta. Pero quiero que no se llame Venecia, que haya adultos en ella, que no quede en una laguna en la antípoda de todo, y que no sea mágica" Con esta última pincelada Humberto Ballesteros logra en su novela "Razones para desturir una ciudad" asemejar la realidad con un sueño recurrente.
Está bien, tranquilo, no puedes describir esa emoción que entumece tus manos ahora, en cambio yo escribiré en tu lugar. Te confieso que al cerrar el libro sentí una nostalgia inmemoriable, el llanto se te vino de golpe y no hicimos más que aplaudir aquel acto de complacencia, tuvimos que desempolvar la letra olvidada en algún rincón de la casa. Estábamos frente a una obra solemne, una interpretación de nuestra infancia.
Natalia se parece mucho a nosotros, ella tampoco quería crecer, pero las circuntancias y el azar nos llevaron al mismo abismo, es ahí donde nace Venecia, una ciudad ergida entre el centro de la tierra y la cumbre del empíreo.
Al cerrar los ojos un instante me pareció verla, es decir a Venecia, la plaza y su leyenda a la vista de cualquiera "Todo el que entrara en aquella ciudad regresaría a su edad más feliz, entre los nueve y los doce años, y viviría para siempre" incluso pudé ver a Rosalia, Carlos, Marco Polo, El abate Barolini, Fernando y a la mismísima Natalia jugando con una pelota, corriendo tras de eso que llaman vida.
-No quemes la ciudad, no lo hagas. Debemos estar seguros de que el mundo de afuera es habitable, mientras tanto vamos armando la maqueta. -
Autor
Unknown
Es la hora de los gatos y de los pianos tristes, nuestra soledad resuena en el abismo y está tan cerca la noche que la escucho reír de estrella a estrella, nos observa y se esconde atrás de la arboleda, sabe que le escribo y que dibujo suspiros por encima de la bruma y que a la distancia miro tu ventana con el más profundo hálito de certidumbre.Sé muy bien que no sabés de constelaciones, planetas u órbitas geostacionarias, pero sólo tu sonrisa es capaz de moverme el mundo.
Ahora entiendo el por qué veo tu rostro en la bóveda celeste.. está ahí para que todos puedan verlo, tan frágil como el soplo que la ausencia enredó en mi corazón de lata y que no sabe de silencios y pasos sordos.
No preguntes en donde estoy porque hace tiempo que estoy contigo.
Autor
Unknown
Es inútil llorar a un recuerdo cuando llueve,
pero no puedo dejarle afuera temblando del frío.
Pese a todo lo quiero conmigo, entre ésta noche
de piel ahumada y cenizas de poemas. Lo quiero
conmigo, entre las caricias olvidadas, pasos y sombras
tristes.
No me mirés así con el alma rota, recuerdo. Usted sabe
que nos necesitamos para estar vivos, para caminar
liviano, sin pesadumbre entre los párpados, para que el día
no nos pese, ni el otoño.
Se está muriendo, agoniza en la ventana. Yo te espero,
yo te espero, allá en aquel parque en que habitamos.
Autor
Unknown
La vida a veces suele ser una fotografía en
negativo… al primer momento queremos con ansias comernos el mundo, salir volando con todos nuestros sueños en la
mochila, pero más adelante nos enteramos
por boca de otros de que el mundo es caníbal y que estamos solos. Entonces los
amaneceres se convierten en situaciones incomodas que tenemos que soportar a
diario, en un caso más específico, nosotros: Suena el despertador y tenemos que
sacudir el letargo, desayunar, ducharnos,
y mientras nos duchamos, nos cuestionamos,
yo me cuestiono todo el tiempo, mientras como, mientras me ducho, en un parque,
en el supermercado, en el colectivo, en
todas partes, todo el tiempo.
Los cuestionamientos funcionan
para identificar los abismos, los miedos, las soledades, nuestras soledades.. esas
pequeñas cuerdas que nos van amarrando lentamente al olvido. Es así como lo
rutinario se nos va volviendo una cadena compartida, un cruce de vías de tren, un jardín lleno de moscas y de recuerdos.
Son pocas las veces en las
que puedo llenar los vacios de alguna forma, un caer de hojas suave, una lluvia
que empape el alma por ejemplo, pero nunca es suficiente… nunca.
Admito que en las últimas
semanas vos querida has sido suficiente, encontré en vos ese pedacito de cielo desquebrajado que me hacía
falta para dormir tranquilo…después de tanto tiempo.. dormir tranquilo.. a la
distancia le tiendo mi mano, es suya, haga lo que quiera, lléveme a donde usted
quiera, pero por favor no me suelte que estoy volando a su lado.
Seré sincero, uno no puede
ser feliz todo el tiempo existiendo la tristeza, pero eso no importa ahora
cuando se es feliz, Es que usted con una risa me saca a bailar el alma y siento
que me desbarato, usted me desbarata y luego tengo que construirme sólo.
Usted, sólo usted es culpable
de que mis ojos estén bobos y que todo flote cuando camino, seré breve, a su
lado la música parece dibujar estrellas en un tono melódico, y no es que la necesite a usted para sentirme vivo, es
que la necesito a usted para sentirme vivo. Claro, estoy vivo, pero a veces
parece que estoy muerto, en un sentido más poético.
Dejemos esto como una
complicidad entre letras, un silencio en forma de grito, una unión de palabras
y vocablos que al pronunciarse suenan bonito.
Te quiero, te quiero, te quiero…
y ojalá nos alcance el amor para
construirlo entre ambos.
Finalmente todo se resume en
voz, en su pelo, en su boca, en sus labios, en sus manos, en su sonrisa, en
vos.
Autor
Unknown
Empecé a quererte un día en que las flores nacieron de mi pecho, enseguida noté que tus ojos se alinearon con los míos creando una atmósfera habitable. (Nunca me importó hacia donde girara el mundo, si llovía o si los árboles salían volando.)
Al segundo día cerramos los párpados y enceguecimos el miedo... Así nos fuímos amando, tocándonos el alma con las manos. (Nunca me importó hacia donde girara el mundo, si llovia o si los árboles salían volando. )
En el tercer día empezé a quererte un poco más de lo que te quiero, lo supé al mirar el aleteo de un ave que despegó de la ventana. Nunca me importó el vuelo de un ave, pero ése día pude soñar de nuevo.
Los días fueron pasando y las palabras fueron enmudeciendo entre nosotros, quedando tan sólo la ceniza del poema tejido en secreto. Te lo advierto, aquel día sentí frío y el sueño me pesó hasta el alma.
Estoy jugando al olvido, yo te enseñé ¿recordás? es un juego de a uno sólo.
A esta hora mi corazón sufre porque no entiende el juego, el no sabe de abismos o de paisajes desdibujados, tu lo sabías. (Dispongo de una única noche para explicarlo todo.) ( Nunca me importó hacia donde girara el mundo, si llovía o si los árboles salían volando.) Escúchame bien, el olvido es un trago amargo que debe consumirse antes de la fecha estipulada (tenemos una noche exacta para beberlo completo. Iré alistando las copas) Tomaré tu mano a la distancia y quemaré el primer suspiro, luego seguiremos bebiendo hasta que el anochecer nos tienda su manto y nos consuele hasta quedarnos dormidos. (Suelo matar fantasmas mientras escribo)
No sé que pasará cuando el haz de luz entre en mi habitación ahogue todas tus sombras y apague el fuego. Sí sobrevivo al diluvio que me espera entonces te amo.
Al segundo día cerramos los párpados y enceguecimos el miedo... Así nos fuímos amando, tocándonos el alma con las manos. (Nunca me importó hacia donde girara el mundo, si llovia o si los árboles salían volando. )
En el tercer día empezé a quererte un poco más de lo que te quiero, lo supé al mirar el aleteo de un ave que despegó de la ventana. Nunca me importó el vuelo de un ave, pero ése día pude soñar de nuevo.
Los días fueron pasando y las palabras fueron enmudeciendo entre nosotros, quedando tan sólo la ceniza del poema tejido en secreto. Te lo advierto, aquel día sentí frío y el sueño me pesó hasta el alma.
Estoy jugando al olvido, yo te enseñé ¿recordás? es un juego de a uno sólo.
A esta hora mi corazón sufre porque no entiende el juego, el no sabe de abismos o de paisajes desdibujados, tu lo sabías. (Dispongo de una única noche para explicarlo todo.) ( Nunca me importó hacia donde girara el mundo, si llovía o si los árboles salían volando.) Escúchame bien, el olvido es un trago amargo que debe consumirse antes de la fecha estipulada (tenemos una noche exacta para beberlo completo. Iré alistando las copas) Tomaré tu mano a la distancia y quemaré el primer suspiro, luego seguiremos bebiendo hasta que el anochecer nos tienda su manto y nos consuele hasta quedarnos dormidos. (Suelo matar fantasmas mientras escribo)
No sé que pasará cuando el haz de luz entre en mi habitación ahogue todas tus sombras y apague el fuego. Sí sobrevivo al diluvio que me espera entonces te amo.
Autor
Unknown
El coronel anunció el repliegue de su tropa, los doce hombres en pie marcharon entre la multitud de cuerpos boca abajo,
respirando las cenizas, los escombros de la guerra. El último soldado de la fila lucía ostentoso la bandera de la conquista, más adelante se oyó un leve cantico a la gloria ocasionado por la lluvia. A paso corto y sin mucha prisa se desplomó la noche, el día iluminó sutilmente las huellas de la contienda rendidas en el fango; al otro lado de la montaña en donde apenas amanecía.
Autor
Unknown
19 marzo 2013
de verdugo a fotografo,
HOGUERA,
noche,
PASION,
PIEL FRIA,
POEMA DE CARNE,
RECUERDOS DE REPISA
2
Comentarios
Poema De Carne.
![]() |
| POEMA DE CARNE/ ANDRÉS SUÁREZ. |
La noche está de piel fría
ojos salados
y recuerdos de repisa
de repente quiero escrbrir
un poema de carne.
Autor
Unknown
Bastó un
segundo para sentir de nuevo ese temblor en las piernas, para que los dolores
me tomaran por cuello hasta lanzarme hasta el pie de la sombra de Irene.
Era ese
dulce tono de voz femenino y fugitivo el que solía sacarme de entre las
cuerdas, de la esquina del cuadrilátero donde se escuchaba vagamente el aullido
de pasos en un corredor, sonidos de hospital y un leve llanto de sosiego. Con
la misma certeza con la que caí al suelo me levanté, acaparando con mis dos
manos la fuente de sangre que fluía desde mi boca. Tenía que devolver el golpe,
un golpe mucho más fuerte. (Izquierda arriba, derecha arriba y gancho) Así me
lo enseñó papá que de momento no estaba presente; había asistido a un velorio
de última hora. Suele pasar de entre dicho: Cuantas más ganas de vivir se
tienen, más rápido se pelea con la muerte.
De a poco
fui bordeando ese espacio infinito que me separaba de los ojos de Irene, ojos
que se iban clavando como garras en los míos, pequeñas canicas azules serpenteando
mi pecho como queriendo desnudar el alma. Apreté rápidamente los nudillos
pintados de una maza viscosa color rojizo y lancé sin previo aviso mi mejor y
último golpe.
La
habitación en la que estaba permaneció en silencio, nadie se movió entonces.
Mamá y tía Constanza lloraban consolándose mutuamente, distribuidos por toda la
sala algunos familiares que pude reconocer fácilmente: Tío Ernesto, Abelardo,
Ignacio, Esther y Margarita. Todos vestían muy elegantes zapatos de chanel y
corbata. Mamá, quien
no podía contener las lágrimas, ahora resguardada en los brazos de mi padre que
la besaba suavemente en la mejilla para tratar de calmarla. (Todo irá bien) decía.
En eso, una mujer de cabello oscuro y
ojos azules se acercó al féretro y observó al difunto. Fue entonces cuando supe
que aún vivía en los ojos de Irene.
Autor
Unknown
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