Cosmonautas en este espacio.

04 junio 2013 2 Comentarios

Beso De Lluvia.

Es inútil llorar a un recuerdo cuando llueve,
pero no puedo dejarle afuera temblando del frío.

Pese a todo lo quiero conmigo, entre ésta noche 
de piel ahumada y cenizas de poemas. Lo quiero
conmigo, entre las caricias olvidadas, pasos y sombras
tristes.

No me mirés así con el alma rota, recuerdo. Usted sabe
que nos necesitamos para estar vivos, para caminar
liviano, sin pesadumbre entre los párpados, para que el día 
no nos pese, ni el otoño. 

Se está muriendo, agoniza en la ventana. Yo te espero, 
yo te espero, allá en aquel parque en que habitamos.

23 mayo 2013 0 Comentarios

VERSOS A MEDIA TINTA.



La  vida a veces suele ser una fotografía en negativo…  al primer momento queremos  con ansias comernos el mundo,  salir volando con todos nuestros sueños en la mochila,  pero más adelante nos enteramos por boca de otros de que el mundo es caníbal y que estamos solos. Entonces los amaneceres se convierten en situaciones incomodas que tenemos que soportar a diario, en un caso más específico, nosotros: Suena el despertador y tenemos que sacudir el letargo, desayunar,  ducharnos, y mientras nos duchamos, nos  cuestionamos, yo me cuestiono todo el tiempo, mientras como, mientras me ducho, en un parque, en el supermercado, en el colectivo,  en todas partes, todo el tiempo.

Los cuestionamientos funcionan para identificar los abismos, los miedos, las soledades, nuestras soledades.. esas pequeñas cuerdas que nos van amarrando lentamente al olvido. Es así como lo rutinario se nos va volviendo una cadena compartida,  un cruce de vías de tren,  un jardín lleno de moscas y de recuerdos.
Son pocas las veces en las que puedo llenar los vacios de alguna forma, un caer de hojas suave, una lluvia que empape el alma por ejemplo, pero nunca es suficiente… nunca.

Admito que en las últimas semanas vos querida has sido suficiente, encontré en vos  ese pedacito de cielo desquebrajado que me hacía falta para dormir tranquilo…después de tanto tiempo.. dormir tranquilo.. a la distancia le tiendo mi mano, es suya, haga lo que quiera, lléveme a donde usted quiera, pero por favor no me suelte que estoy volando a su lado.
Seré sincero, uno no puede ser feliz todo el tiempo existiendo la tristeza, pero eso no importa ahora cuando se es feliz, Es que usted con una risa me saca a bailar el alma y siento que me desbarato, usted me desbarata y luego tengo que construirme sólo.

Usted, sólo usted es culpable de que mis ojos estén bobos y que todo flote cuando camino, seré breve, a su lado la música parece dibujar estrellas en un tono melódico, y no es  que la necesite a usted para sentirme vivo, es que la necesito a usted para sentirme vivo. Claro, estoy vivo, pero a veces parece que estoy muerto, en un sentido más poético.

Dejemos esto como una complicidad entre letras, un silencio en forma de grito, una unión de palabras y vocablos que al pronunciarse suenan bonito.

Te quiero, te quiero, te quiero… y ojalá  nos alcance el amor para construirlo entre ambos.

Finalmente todo se resume en voz, en su pelo, en su boca, en sus labios, en sus manos, en su sonrisa, en vos.
21 mayo 2013 0 Comentarios

LA TRISTEZA

Con la soledad en un banco tocando la tristeza va llegando la lluvia.
Entonces abro la ventana y te miro desde lejos..
15 mayo 2013 1 Comentarios

EL JUEGO DEL OLVIDO.

Empecé a quererte un día en que las flores nacieron de mi pecho,  enseguida noté que tus ojos se alinearon con los míos creando una atmósfera habitable. (Nunca me importó hacia donde girara el mundo, si llovía o si los árboles salían volando.)

Al segundo día cerramos los párpados y enceguecimos el miedo... Así nos fuímos amando, tocándonos el alma con las manos. (Nunca me importó hacia donde girara el mundo, si llovia o si los árboles salían volando. )

En el tercer día empezé a quererte un poco más de lo que te quiero, lo supé al mirar el aleteo de un ave que despegó de la ventana. Nunca me importó el vuelo de un ave, pero ése día pude soñar de nuevo.

Los días fueron pasando y las palabras fueron enmudeciendo entre nosotros, quedando tan sólo la ceniza del poema tejido en secreto. Te lo advierto, aquel día sentí frío y el sueño me pesó hasta el alma.

Estoy jugando al olvido, yo te enseñé ¿recordás? es un juego de a uno sólo.

A esta hora mi corazón sufre porque no entiende el juego, el no sabe de abismos o de paisajes desdibujados, tu lo sabías.  (Dispongo de una única noche para explicarlo todo.) (  Nunca me importó hacia donde girara el mundo, si llovía o si los árboles salían volando.) Escúchame bien, el olvido es un trago amargo que debe consumirse antes de la fecha estipulada (tenemos una noche exacta para beberlo completo. Iré alistando las copas) Tomaré tu mano a la distancia y quemaré el primer suspiro, luego seguiremos bebiendo hasta que el anochecer nos tienda su manto y nos consuele hasta quedarnos dormidos. (Suelo matar fantasmas mientras escribo)

No sé que pasará cuando el haz de luz entre en mi habitación ahogue todas tus sombras y apague el fuego. Sí sobrevivo al diluvio que me espera entonces te amo.



01 abril 2013 3 Comentarios

LOS OJOS DE LA GUERRA.






El coronel anunció el repliegue de su tropa, los doce hombres en pie marcharon entre la multitud de cuerpos boca abajo, respirando las cenizas, los escombros de la guerra. El último soldado de la fila lucía ostentoso la bandera de la conquista, más adelante se oyó un leve cantico a la gloria  ocasionado por la lluvia. A paso corto y sin mucha prisa se desplomó la noche, el día iluminó sutilmente las huellas de la contienda rendidas en el fango; al otro lado de la montaña en donde apenas amanecía.
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Grito

De la garganta emerge un grito con virtud de pájaro
que aleta abriendo camino hacia la libertad.
19 marzo 2013 2 Comentarios

Poema De Carne.


POEMA DE CARNE/ ANDRÉS SUÁREZ.


La noche está de piel fría
ojos salados 
y recuerdos de repisa
de repente quiero escrbrir 
un poema de carne.
19 febrero 2013 0 Comentarios

Los ojos de Irene



Bastó un segundo para sentir de nuevo ese temblor en las piernas, para que los dolores me tomaran por cuello hasta lanzarme hasta el pie de la sombra de Irene.




Era ese dulce tono de voz femenino y fugitivo el que solía sacarme de entre las cuerdas, de la esquina del cuadrilátero donde se escuchaba vagamente el aullido de pasos en un corredor, sonidos de hospital y un leve llanto de sosiego. Con la misma certeza con la que caí al suelo me levanté, acaparando con mis dos manos la fuente de sangre que fluía desde mi boca. Tenía que devolver el golpe, un golpe mucho más fuerte. (Izquierda arriba, derecha arriba y gancho) Así me lo enseñó papá que de momento no estaba presente; había asistido a un velorio de última hora. Suele pasar de entre dicho: Cuantas más ganas de vivir se tienen, más rápido se pelea con la muerte.




De a poco fui bordeando ese espacio infinito que me separaba de los ojos de Irene, ojos que se iban clavando como garras en los míos, pequeñas canicas azules serpenteando mi pecho como queriendo desnudar el alma. Apreté rápidamente los nudillos pintados de una maza viscosa color rojizo y lancé sin previo aviso mi mejor y último golpe.




La habitación en la que estaba permaneció en silencio, nadie se movió entonces. Mamá y tía Constanza lloraban consolándose mutuamente, distribuidos por toda la sala algunos familiares que pude reconocer fácilmente: Tío Ernesto, Abelardo, Ignacio, Esther y Margarita. Todos vestían muy elegantes zapatos de chanel y corbata. Mamá, quien no podía contener las lágrimas, ahora resguardada en los brazos de mi padre que la besaba suavemente en la mejilla para tratar de calmarla. (Todo irá bien) decía.  En eso, una mujer de cabello oscuro y ojos azules se acercó al féretro y observó al difunto. Fue entonces cuando supe que aún vivía en los ojos de Irene.

19 enero 2013 0 Comentarios

BESO INFINITO.

Hazme el amor en prosa 
con la pluma de tus alas.
Muérdeme el alma con 
tus labios
¡qué duela!
quítame la piel, 
déjala a un lado para 
que no nos estorbe luego,
toma mi mano y 
enlaza tu universo 
al mio
que el silencio sea el poema
y la noche un beso infinito.
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ADIÓS POET.A

Heme aquí al final del camino 
donde los pájaros no llegan, 
ni la noche.
Y tu débil rostro es el aire frío 
de un recuerdo sangrando mis manos,
un acetato en un tocadiscos
un cigarro a la mitad
una sombra distante
una rosa con una espina en la mirada.

23 noviembre 2012 0 Comentarios

No sé.

Estos ávidos ojos que aguardan dibujan sombras en los pliegues de la tarde, trocitos de amapola circundando las estrellas, cubriéndome las manos, el cuerpo, la nariz, la boca....

Miro el reloj y son las ocho, las nueve, las diez... Ya no importa cuánto espere o cuánto más tenga que esperarte. Pareciera que a veces te veo pasar la acera de la calle caminando a no sé dónde ni en qué sentido.

Este vacio que se cose a mi garganta no me permite tan siquiera mucitar una palabra,
me tiemblan las rodillas y se me entumece el alma cuando me apuntas a lo lejos. No logro imaginarme, imaginarte tan cerca, distante, tan cerca.

No sé que sea ahora ni que será despues, crece muy rápido, tan rápido como un árbol de naranjas que va echando raíces a tu lado, bamboleándose de aquí para allá como un niño en fuga.

De vez en cuando también me cuestiono de lo bien que puede llegar a sentirse decirse mentiras uno mismo, alguién te espera al otro lado del bulevar, junto al parque, en aquel árbol donde el arcoíris sale todos los días.

No sé, te extraño.
06 septiembre 2012 1 Comentarios

Niña Intergaláctica.

Tenemos cierto tiempo en conocernos, aún así creo que nos separa un gran abismo y a la misma vez nos corroe una eterna terquedad de querer comernos el mundo a palabras.

Hay una cosa que hemos ignorado querida mía, estamos hechos en el 99% de los casos de amor, ese amor semejante al otoño que salta entre las púpilas, nos retuerce el estómago hasta sacarle cosquillas. El amor es un estado aveces de completa demencia, otras de alegria. Un traje que vestimos cuando llueve, cuando vamos al super a hacer las compras. Pero el amor es algo infinitamente grande como para amordazarlo. Al amor hay que dejarle volar, que vaya, que vuele de rama en rama ensillando de a poco el horizonte.

¡Oh pequeña niña intergaláctica de ojitos intranquilos! ¿en qué estarás pensando ahora? no lo sé, me gustaría saberlo. Ese silencio no es bueno lo presiento, puedo oír al mar arrullar las caracolas, al viento mecerce en el tejado de tú casa.

Dirás que habito en el pasado y que soy un monstruo pero es que no puedo dejar de evocar una y otra vez aquella noche en la que entraste por la ventana, me hiciste el amor como ninguna mortal me lo había hecho antes, esa noche el amor fue más que amado. Pareciámos dos niños mordiéndonos las ganas, las distancias.

En esa de tantas huídas al parque una vez preguntaste como en un susurro que si te quería. No estoy en la obligación de responderte no porque no quiera ni porque se me hallan acabado los argumentos, no pienses que no te quiero porque te quiero, te quiero, sólo que a veces te amo, te amo con las manos, con la boca, con el alma entre tus pechos, prófugo infinito de tu sombra ausente. Si te sentaras por un instante de nuevo aquí en mis ojos estaría un poco más tranquilo. Ese temblor que viene de la boca me estremece las piernas, me sacude el letargo y no me deja dormir. Bebo cuatro tazas de café para conciliar el sueño, parezco una locomotora, ingiere, ingiere, ingiere, no puedo conciliarme, estoy triste lo sé, las ventanas pueden notarlo.

Excusa de nuevo mis modales, mi instencia de perro, mis faltas de ortografía, los pedazitos de galleta en el poema. No te escribo una posdata porque esto no es una carta, no intento que lo sea, las cartas vienen y van entre un sobre que posiblemente ahoge mi lamento de tenerte aquí conmigo. En vez de eso prefiero el poema para cuando llegue a tus manos y puedas leerlo en la espesa tranquilidad de tu balcón, donde sé que me miras y te ries continúamente de mis desdichas, como la vez que caí rodando por las escaleras. fuí un tonto al partirme la clávicula, cuatro costillas, el dedo meñique del pie, o como tu le llamábas. Alfonisto.

Te amo, dulcecisto de leche. Mi pequeña niña intergaláctiva, viajera soñadora.
04 septiembre 2012 0 Comentarios

Mientras espero el tren.



Mientras espero el tren veo pájaros que con voz de lluvia abren caminos entre la bruma, se hacen relámpago y echan raíces en los ojos. Cual espectáculo de luz engendra el cielo en la tierra y da por nombre tempestad, que afuera en la gran ciudad ni una sombra se mueve. He quedado nuevamente sólo con un rumor de ausencia entre las manos, a lo lejos el infinito parece perderse entre los rieles, lor árboles abren sus paraguas a la misma vez que se sacuden los horizontes. Mientras espero el tren....





27 agosto 2012 0 Comentarios

Sabes muy bien que te amo.

Sabes muy bien que te amo.
te amo entre fragmentos
de pétalos rotos
entre el dulce sabor
a vino.

Sabes muy bien que te amo
con la noche
entre las manos
con mi lengua
entre tu boca
te amo, te amo.
Te amo a corazón
desnudo
adormecido por
tus besos.
te amo, te amo

Sabes muy bien que te amo
entre lirios
y azucenas
entre fotografías
perros lánguidos
y una cama vieja.
Te amo, te amo.

Sabes muy bien que te amo
pero te necesito aquí conmigo
para poder
amarte completa.








28 julio 2012 0 Comentarios

Lienzo.

Su cuerpo es un baúl de silencios
un lienzo en blanco
que pinto a besos.
01 julio 2012 0 Comentarios

Nada es como era.

Han pasado treinta años y el tiempo parece que no envejeciera. El parque ha ido quedando sin amantes, nadie escribe su nombre entre la bruma, nadie juega  a dibujar constelaciones a la copa de los árboles, de vez en cuando pasa una viejecita con sombero de bohemio a contarme sus historias...
14 junio 2012 1 Comentarios

ENCUENTRO.


Insólito instante en el que el alba golpea el sueño, quema con fulgor la existencia, luego como por antesala el despertador chilla indicando las cinco de la mañana. Debo levantarme, hacer los rituales previos al despegue, sacar del lavabo los zapatos de ducha  que en la noche anterior había echado en remojo, no por ganas propias sino por curiosidad a ver si se arrugaban como los dedos de la mano, como los dedos de los pies, como se arruga el alma a veces cuando llueve.  

La primera circunstancia por no decir obstáculo y recaer en lo repetitivo, es que precisamente no tuve agua ese mismo día, por un momento se cruzó por mi cabeza la idea de salir desnudo a la calle y pedir un baño prestado, el de mi vecina, la rubia de ojeras prolongadas, senos perfectamente levantados a la altura de su cuello, curvas como carreteras que iban directamente al infierno. Como hechos  que se desencadenan el  acto anterior podría llevarme a un juzgado en el que seguramente me tildarían de loco y me imputarían los cargos de exhibicionista; en todo caso no tendría el dinero suficiente para costearme un abogado que sepa de rubias y desnudos.

Giré la llave y en vez del líquido cristalino cayó una nube de polvo que cubrió por completo mi rostro, la misma que cubre con recelo las paredes de la casa. Me avivé entonces a poner en práctica las clases de karate, salí dando botes hasta encontrar las escaleras, me arrastré  a ciegas por el barandal tratando de esquivar el vértigo que me producen las mismas, así pues llegué abatido hasta el sofá de terciopelo azul en el que yacía mi camiseta a cuadros. Con un ligero movimiento de manos me la eché encima y apresuré a anidar los doce botones perfectamente añadidos a la costura, no tuve más remedio que repetir una y otra vez el mismo movimiento, pues nunca he sido bueno en eso de abotonar, pero existen a quiénes éste procedimiento les resulta pan comido y lo adoptan como un deporte.

Ese día, lunes, la lluvia golpeaba rítmicamente el pavimento, pareciera que el cielo se consumaba. Afuera y con el ánimo de tapar las grietas emergentes en el tejado, distribuidas por todo el garaje una cantidad inimaginable de cubetas rebosadas de agua le hacían pasarela a mi automóvil; mientras tanto yo buscaba las llaves del coche con  el cual me abriría paso hasta el trabajo.

Las horas punzaban salvajemente mi estómago, tenía tanta hambre que pude haberme comido las tres cuartas partes de una vaca, la misma que en esos instantes danzaba ante mis ojos. No tuve el tiempo suficiente para desayunar un merecido plato de huevos revueltos con una pieza de pan, acompañado de una espumeante taza de chocolate, quizá esa sea la causa de mi delirio,  ni siquiera tuve el tiempo que  es requerido para afeitarme la barbilla, y con eso lo digo todo.  

Estoy seguro de que alguien en estos momentos estaría deseando tener el trabajo que por desgracia yo poseo, no es fácil  en definitiva ser el asistente de un alcalde, acompañarle durante  todo la mañana en sus reuniones absurdas de las que no sale ni un pedo, verle verter por su hocico cantidades excesivas de cafeína, oírle toser nubes olorosas a cigarrillo y mierda mientras se esfuerza por controlar el  párkinson; al final en un intento casi que heroico le observo firmar tratados y leyes, acto seguido, se la lava las manos, camina hasta su camioneta blindada y sigue como si nada hubiese pasado. Mientras mis meditaciones filosóficas y políticas levemente se acercaban a una falacia, ví asomar bajo la cama el mango de las llaves, me agaché para tomarlas y en eso oí como el pantalón se rompía causando una abertura tan larga como la cordillera de los andes, en la que fácilmente mi mano iba y venía sin problemas. Remendarlo me llevaría horas, de eso estoy seguro, así que tuve que improvisar usando una bermuda del mismo color para cubrir el penoso agujero.

Finalmente listo para partir, sentado en el auto con un pie en cloche y otro en el freno giré la llave dos veces a la derecha, no pasó nada, dos veces a la izquierda, no pasó nada, golpeé abruptamente el volante y en eso escuche bramar el motor del carro, adapté los tres espejos a mis ojos, solté el freno de mano y cuando estaba a punto de salir pensé: Hoy es un muy bonito día para caminar.
05 junio 2012 0 Comentarios

Insomnio.

La noche es un pájaro desplegando sus alas
sobre el abismo
he visto emerger de la boca del pájaro
del pico
de las patas
del árbol
un rostro ausente
que despoja al sueño.
01 junio 2012 1 Comentarios

Hombre lobo

Taciturna, te observo dormir entre sábanas de helecho.
El destello de tu rostro cae de rodillas y arde en mí cuerpo
como una llama que quema la existencia y sólo me queda
el olvido entre las garras.



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Partir.


Hacer la maleta e irme
empacar el viernes
y el jueves de un lado
los martes de café y poesía del otro
empacar las noches y los días
los recuerdos, las horas de nostalgia
los abismos.
empacarte a ti.
partir de repente
sin hacer ruido.

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