Cosmonautas en este espacio.

18 mayo 2012 0 Comentarios

DE VERDUGO A FOTÓGRAFO.

 
Seudiel Ramírez empuña el fusil entre sus manos y ancla la mirada hacia su objetivo. Uno,  dos, tres. Dispara a quemarropa.  Las tripas del animal salen dando vueltas por el aire,  la sangre que se escabulle desde el suelo toca sus pies descalzos , se filtra entre sus dedos y ahí comienza la danza de la victoria. Me dice que han pasado treinta años desde entonces.

Ahora sus ojos se abren lentamente como persianas a la luz recordando aquellos tiempos en los que fue verdugo de la vida misma; en eso una niña con capul y vestida de blanco esboza para él su mejor sonrisa, Seudiel mueve la cabeza, apunta, cuenta hasta tres y luego dispara. Esta vez no hay tripas, no hay sangre no hay danza.

 La luminancia del flash viaja a cien millonésimas de segundo, lo que hipotéticamente tardaría una mujer en consumar un orgasmo, una gota de lluvia en caer a la tierra y una bala en penetrar el pellejo de una vaca, la misma que Don Seudiel atrincheró y mató hace treinta años, no por hobby sino  por supervivencia.  Abuelo paterno a cargo de tres pequeñas criaturas : Dos varones de doce y una mujercita de quince que le esperan en casa con los brazos abiertos y quizá una taza caliente de chocolate, en la que pueda palpar con sus dedos el calor de hogar que por años ha guardado con recelo  en su corazón.

Ese miso día, miércoles, el atardecer mordisqueaba las nubes como para que lloviera, pero eso a él no le importaba, era feliz en su trabajo de fotógrafo, iba de allí para allá con su sombra a cuestas balbuceando para sí que el empirismo era la única ciencia exacta en esta técnica que llaman fotografía. Conté cincuenta pasos, treinta y dos palomas, diecisiete árboles, mil quinientas baldosas, 1800 segundos y treinta minutos en los que don Seudiel recibe a su próximo cliente. Aquella escena instintiva devora hombres en la que una cantidad exacta de siete fotógrafos cercaban el parque Santander acechando a los turistas. Lo anterior pareciome tan frágil y  jocoso que evocó en mí una escena de la película tiburón cuatro.

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”  y éste a diferencia de los hombres que acostumbran a salir en las noches por la tele portando una  capa roja o un cinturón dotado de un arsenal inimaginable de armas, tiene en sus hombros la responsabilidad de capturar con su cámara fotográfica un espacio y momento irrepetible en la historia de cada persona.

Pasan otros treinta minutos en los que Seudiel, el de la vaca, el del fusil, el de la taza de Chocolate tomó su última fotografía, está cerca de anochecer, hoy su tu trabajo no dio las ganancias esperadas, según él cada día que trasciende es más difícil trabajar pues de apoco se esfuma la esperanza de que el turismo en la ciudad de Cúcuta tenga el auge que alguna vez llegó a tener en tiempos de antaño. Entonces llueve.
Los transeúntes en las calles corren desorientados, el torrencial aguacero golpea rítmicamente el pavimento, los almacenes de junto empiezan a cerrar, en cuestión de segundos el  parque Santander vuelve a quedar vacío; las palomas observan y se ríen de la estupidez humana, Don Seudiel en cambio enciende un cigarrillo  y me alcanza uno por cortesía, “Lo siento, no fumo “le digo. “Usted se lo pierde”

Varios segundos después de haber tenido el crocante placer de fumarse en un único cigarrillo las horas laborales, recostado sobre un árbol Don Seudiel con sesenta y siete años guerreados a capa y espada decide por fin marchar rumbo a su casa. Camina desde el parque Santander hasta la avenida libertadores, da dos vueltas sobre su propio eje, corre bajo la lluvia, saca su paraguas y se pierde entre la penumbra.

15 mayo 2012 0 Comentarios

Trazo.

No puedo escribir sobre la mañana. Parece tan frágil que cualquier trazo podría romperle.
14 mayo 2012 0 Comentarios

Escribir entre arena.

Escribir entre arena en medio de la noche con la luna como lámpara me trae bonitos recuerdos, como la vez que intenté elevarme usando tan sólo ambas pestañas.
13 mayo 2012 0 Comentarios

Rain.

Hoy es uno de esos tantos días en los que el alma duele gota a gota,  pareciera que el poema se marchitará adentro y que en los ojos se gestará el amanecer. Ya he llamado a la oficina y he dicho a la secretaria que no pienso ir al trabajo, he optado por quedarme en casa mirando a través de la ventana apilando recuerdos que quizá me lleven a una imágen de su rostro ausente.
La habitación se muestra como un armazón teñido de silencio, y aquí es cuando una simple palabra de tres sílabas lentamente moldea una cicatriz en mi cuello que es posible descoser con los labios, para mi desgracia los míos están muertos y en consecuencia son tierras infértiles pobladas de tinieblas, y eso se debe a que en el último beso te llevaste mi sombra.

Se ve que el día se empeña en mordisquear la nubes para que llueva, de seguro si fuese un árbol estaría excitado en que lloviera, pero en mi caso la lluvia traduce un musical en mi cabeza que no es posible contener en palabras. A veces pienso que me gustaría caer abatido como una hoja al viento que mece está nostalgia que no sé de donde viene pero que he clasificado en fechas, peso y estatura. Seré sincero conmigo mismo: Aún no he podido adaptarrme a esta camisa de fuerza que llaman vida; en cambio suelo sucumbir los sentidos en placeres personales como el eufórico y espumeante sonido que se produce el descorchar una botella de vino o el orgasmico,delicado crujir de una rama al romperse. Intento a delantarme a el pero siempre logra llegar primero, debe existir un truco tras bambalinas, el trueno se lanza en picado y luego retumba en la tierra, la ilusión está en despistar la mirada con el rayo para descrestar luego con un juego de luces que se extienden como venas en las lejanías.

Doy vueltas sobre mi propio eje, levanto el brazo izquierdo, levanto el brazo derecho, muevo la mano izquierda, muevo la mano derecha, doy vueltas sobre mi propio eje, escribo, me toco el pie derecho, me toco el pie izquierdo, me bebo una copa de vino,escribo, me tomo la cabeza, me tomo las orejas,llueve, doy vueltas pero ya no sobre mi propio eje.



09 mayo 2012 0 Comentarios

Sombras.


Curvo la mañana buscando forma a los recuerdos y no encuentro si no sombras que caminan
vacías.
21 abril 2012 0 Comentarios

El Vuelo.

Imagina despertar en lugar desconocido, hacer memoria de la noche anterior con el tacto, con la piel, con la boca, encontrar bajo el párpado un golpe de viento que fracture la mirada en retazos de historia. Abrir la ventana y deshojar el tiempo con un vaporoso moviento de mano, sentarse a ver el mundo mientras otros lo habitan y pasan como sombras entre calles sin hacer ruido. Despegar de repente al abrir las manos.
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Érase un barco.

La noche es un agujero negro, se abre en pecho y sopla fuerte nuestro barco, lo hace tambalear ante la ola, lo sumerge, lo dobla, lo retiene en su vientre y lo echa al naufragio.
18 abril 2012 0 Comentarios

El hombre que se moría de amor. Capitulo 1


(Salen el Narrador, el pregonero del pueblo, un soldado razo, El Rey de Carranza, el conde del rey y y el sastre)


(En el Pueblo de Carranza)

Narrador.
El pregonero del pueblo gritaba a viva voz
que el ermitaño en la montaña se moría de amor.

Pregonero.
¡Se muere, se muere el ermitaño!
cual hombre fiel y dedicado a su trabajo
   ha de encontrar por fin el perdón  a sus pecados.

 Soldado.
¡Pero qué griterío es este!
¿Acaso el Rey de España consiguió al fin su hazaña?
Habla ya pregonero que el deber nos llama
y una hermosa dama me espera en el cuartel.

Pregonero.
¡Oh solado!
que en mi afán de pregonero le he escuchado decir al clero
que allá en la montaña  se muere de amor un hombre.


Soldado.
En mi oficio de soldado razo
he lidiado un par de veces con la malaria
y he visto tantas cosas que en mi sano juicio
pongo en duda tu palabra.
Que aquel hombre en la montaña morir de amor no puede
pues tanta muchacha bonita en el pueblo
que se consiga otra si es que puede.

Pregonero
¡Se muere, se muere de amor un hombre!


(En el castillo de Carranza)

Narrador
Mientras tanto el Rey de Carranza lucía su corona ante el gentío.
Pues todo el pueblo había venido a escuchar por boca misma
de que en la montaña
de amor un hombre se moría.

Rey De Carranza
Hoy es un mal día para el pueblo
y es que ánimos no tengo
de anunciar las malas nuevas.
He decidido entonces dejarlo todo
en manos del conde
él es un buen hombre y sabrá informaros todo,
habiendo dicho esto en paz me retiro
pues sé que por mi  avanzada edad
tengo un pie en la tumba y otro en castillo.

Conde
Le doy gracias al rey por brindarme su confianza
y a todos ustedes habitantes de Carranza
por venir desde tan lejos
       a escuchar lo que les tengo que decir.             
Son ciertos los rumores de que
arriba en la montaña a un hombre se le va la vida.

Sastre
De seguro es la vejez o alguna enfermedad
la muerte no llega sola
de eso estoy seguro.

Conde
No ha contraído enfermedad alguna
que justifique su delerio
mucho menos la vejez ya que sólo
es un pardillo.

Sastre.
Algo ha de tener ese muchacho,
Dios quiera que no sea grave
si llega a fallecer
ya saben en dónde comprar su traje.

Conde
Es muy bien sabido por todos
que en estos tiempos
nadie tiene asegurado su trono.

Pregonero.
Dicen las malas lenguas
que hace tiempo en este pueblo
la muerte hace sus rondas
buscando a un futuro yerno.

Sastre
No quiero oír más, suficiente por ahora
 a diferencia del pregonero
mi trabajo no es el de vocero.
De costuras y remiendos he de sacar  mi lana
pues una familia entera he de mantener.
Empezando por mi mujer  que es toda una holgazana
se la pasa viendo telenovelas, programas de cocina
y una que otra cosa rara.

Pregonero
Maldito el tiempo que perdemos discutiendo entre nosotros
ponemos en riesgo la salud de aquel buen hombre.

Conde.
En eso te equivocas pregonero
el Rey y yo ya hemos tomado una decisión.
Enviaremos a un caballero de la legión a la montaña
a que nos traiga más información.

Pregonero.
¿Qué hemos de esperar entonces si la muerte camina en Carranza?
Hoy puede ser el ermitaño mañana no se sabe.

Conde.
Paciencia y precaución es lo único que os pido
pues son dos días de camino de aquí hasta la montaña.

Pregonero.
¡Se muere, se muere el ermitaño!
cual hombre fiel y dedicado a su trabajo
            ha de encontrar por fin el perdón  a sus pecados.




12 abril 2012 0 Comentarios

Alba.

El alba florece como verso en sus manos
cae de repente,
golpea la sombra
y calla el silencio
que insita al desarme del cuerpo.
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Flama.

Me senté junto al ventanal a esperar mi muerte. La vida es un resquicio de felicidad, un instante, un susurro de ola en el vientre en el que nuestra corazón hace chispa con el olvido.
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Los Zapatos.

Cuando el clima se presta para caminar salgo muy temprano en las mañanas, llevo camiseta blanca, pantolenta, gorro y guantes para que el frío no me arrope los huesos. De la vestimenta lo que más me importa son los zapatos, quien los viere podría gritar a viva voz que son sólo zapatos de suela ligera, cordones blancos finamente anudados al centro, con estampados en las esquinas y desperfectos en todas partes.

Puedo dar testimonio de buena fé que son sólo zapatos, zapatos cuya plataforma han hecho contacto con la superficie lunar, zapatos que usó alguna vez Madame Bovary en el entierro de su amado padre, Sherlock Holmes corrió con ellos la tercera maratón de Bogotá, el principito abandonó con éstos su planeta, en su llegada a Macondo los mercaderes lo anunciaron como el producto más cotizado, reyes y condes han librado épicas batallas en su nombre... Aunque pensándolo bien son sólo zapatos, zapatos que vuelan y dejan volar.
04 abril 2012 0 Comentarios

Gotas De Abril.

Labrar la palabra como abono de la sabiduría, callar cuando es debido y escribir porque es infinitamente necesario hacerlo. Esta vez he llegado aquí por un sueño, un resquicio de felicidad en el que por momentos vuelo. Abril es el cuarto mes del año, contiene treinta días, cuatro semanas de las cuales 168 son horas, 10.080 de ellas son minutos y 604.800 segundos en los que tengo buenos recuerdos tuyos. 

Existe una ciudad allí fuera que espera por roerme los pies y llenarme de preocupaciones la cabeza, insisto en hacer caso omiso a su llamado salvaje, prefiero sentarme a oscuras a reescribir mi existencia, no me apetece en absoluto trabajar para un gobierno mezquino, esclavista y de piernas abiertas a una super potencia llamada Estados Unidos De Norte América. He de quedarme en mi habitación entonces a contar las hojas que caen de los árboles como pasatiempo que subsana la sumisión del ahora mismo. 

Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete.. Abril tiene ese olor a lluvia enzarzado en su nombre que a veces pienso en quitarme la piel y resguardar el alma para que no se empape. No les mentiré, otro de mis pasatiempos favoritos es el caminar bajo la lluvia y sentirme vivo; mientras otros buscan desesperados refugio como el niño busca en su madre el seno. Y es que cada paso bajo la lluvia se me hace menos denso y más tranquilo, millones de gotas son las que caen por segundo y no sé de donde vengan y a donde irán a parar, pero de algo sí estoy completamente seguro, cada una de ellas contiene una historia que merece ser contada.


31 marzo 2012 0 Comentarios

Oficio De Escritor.

 
Me gustaría dedicarle un poema de mil páginas a la escritura, eso si la muerte no me alcanza y éste cuerpo que llevo como coraza no se quiebra, escribir tal vez una novela que narre la historia de un hombre cuyo único oficio era el de escritor. El libro no tendría un prólogo o un epilogo puesto que son innecesarios en éstos tiempos de la inmediatez, las páginas serían como alas perfectamente bordadas que permitiesen acariciar con las manos la cúspide, el trono, el infinito… si es que existe. Y no miento cuando escribo que para cada uno de nosotros existen tallas que encajan sistemáticamente a la envergadura de nuestros cuerpos.

Unos nacen para ser arquitectos, crecen, construyen casas, edificios… y mueren; otros en cambio nacen para ser escritor, crecen, construyen puentes, crecen, desploman puentes, crecen, construyen puentes y así hasta que mueren. Mueren quizá por los años que llegan con la parsimonia característica del otoño, entonces podrían escoger morir o seguir viviendo, sería como escribir su propia historia, sólo que no existirían los personajes mitológicos, principitos o magos con cicatrices. La historia tendría algo en particular, un hombre cuyo único oficio era el de escritor.

¡Ah! y si el amor pregunta por mí díganle que he muerto. A la muerte en cambio ábrele las puertas y déjala pasar a mi morada que yo le invito no una sino dos tazas de café, discutiríamos sobre política, quizá le guste la física y opte por explicarme la ley de Newton, al fin y al cabo estoy haciendo tiempo mientras elijo mi próxima carta. No he tenido mucho en que pensar últimamente así que será fácil, el juego de la muerte es algo muy sencillo, aunque a veces lo sencillo puede ser lo más complicado. Hay tres cartas sobre la mesa, en una pone mi nombre y en las otras dos el nombre de otras personas, de otro lugar, de otro espacio, no estoy seguro pero debo escoger muy bien, si escojo mi carta de seguro que Amelia muere, y no pienso cargar con más muertes en mi cabeza, en cambio si me inclino por la tercera Amelia puede que viva, de igual forma Elizabeth moriría.

Por una parte Amelia una ex -prisionera de guerra consiguió por sus propios medios escapar de su infierno, en pie de lucha consiguió levantar a todo un nación por la igualdad y los derechos de la mujer. Por otro lado Elizabeth encontró un mundo subalterno en el cual era feliz, la literatura la llevó a imaginar situaciones imposibles, desde caminar por los cielos hasta conversar con la maga, situaciones en las que ningún mortal hubiese podido verse envuelto.

Mentiría si les digo que no quiero vivir más tiempo que el de mis personajes, claro que de vez en cuando no me vendría mal un respiro, no el último ni el primero, sería algo como un instante, un fugaz segundo en el que por osmosis la oscuridad socave la luz.

Dicen por ahí que si cierras los ojos no sientes nada.

07 marzo 2012 0 Comentarios

Amelia.

Marzo 7 de 2012

A Amelia la maga de mis sueños.

Hola, sólo cuento con un par de minutos así que seré breve. Se acerca el invierno y la guerra está próxima a terminar, el flanco enemigo parece retirarse y doblegar sus fuerzas. ¡La victoria es casi nuestra! aún así no debemos bajar la guardia,todo lo contrario, debemos estar más atentos que nunca.

Admito que éstos dos años se me han hecho interminables sin ti, querida Amelia.No voy a negar que más de una vez he intentado escapar de toda esta locura que me invade, desafortunadamente para mí no he logrado domar aún el monstruo que llevo entre las manos.

Recuerdo el día en que nos concimos, un nueve de Octubre por allá en Rue de Rivoli, París. Llovía a borbotones. En ese entonces yo solía caminar con mis demonios de la mano, siendo así decidí enlistarme en el ejército. No tenía nada que perder porque ya lo había perdido todo.
No me importaba nada, ni la patria, ni su estúpida guerra. Pero fué entonces cuando te ví en la cabina de reclutamiento,tu vestido rosa resplandecía con la flor que llevabas en el cabello. Nunca he sido bueno en esto del amor, pero eso tú lo sabías muy bien.

Al final terminé firmando nuestra sentencia de muerte. 

Pienso que la guerra es una mierda tan necesaria para darnos cuenta de que estamos equivocados,me he cargado a varios tipos en defensa propia, hombres que quizá al igual que yo esperaban volver a ver la puesta de sol. Creo que fuí un poco egoísta al pensar en mi mismo.

Te notifico que ésta guerra ha terminado y aunque salimos victoriosos en la campaña mi guerra recién comienza. No sé si sea capaz de sobrellevarla ni mucho menos puedo prometer de que alguno de los dos no pueda salir herido.No me imagino tener que llegar a casa y que tú no estés ahí para cuando termine conmigo.

Posdata: Te amo Amelia. Pronto estaremos juntos de nuevo.


01 marzo 2012 0 Comentarios

Versar el viento.

El viento parece acariciar el vacío entre sus manos.
Lo tensa, lo dobla, lo parte en tres
en cuatro.
Sentado en tu mirada hila los sueños
envuelve tu cuerpo
y lo arroja a la tiniebla.
29 enero 2012 0 Comentarios

Mis Manos Se Confiesan.

Este grito que llevo en los adentros habla de su ausencia, los párpados ya cansados dibujan el camino en donde corre su fantasma. Los retazos de la tarde delinean sobre la cama vacía a dos cuerpos moribundos que arden entre el fuego. Al pie de la escalera se oye al anochecer persiguiendo el perfume amargo de su ceremonia.

No hay tiempo ahora para engalanar los recuerdos, ni para huir volando. No hay tiempo alguno que quepa en estás manos que ya lo han visto todo, desde las hojas secas que esperan en la puerta, hasta los capullos que se amarran a los árboles.

27 enero 2012 1 Comentarios

Un Cuento Con Sabor A Noche.

- ¡Mírame cuando te hablo! ¡Mírame las rodillas, las piernas, las manos, la  boca, la nariz, los ojos! ¡Mírame el alma! pero ¡Mírame! - Y es que sólo tengo unos minutos para hablar conmigo.

-No me mates ahora cuando empiezo a comprender tu carne.-
-Sería inútil hacerlo porque ya estás muerto-
-Nunca he estado muerto, callaba mientras te miraba en silencio, este silencio compartido entre letras que parecen notas cuando escribes e intentas suicidarte.-
-El suicidio es la única puerta a una nueva vida-
-¿Vida?, le llamas vida a morir-
-La muerte es como un niño que me espera en la escalera y ve nevar mientras te escribo-
-No me escribas más entonces, cada trazo me va dando vida, y es tu vida la que está en riesgo-
-No pienso dejar de escribirte, mientras más te escribo, más me entiendo, y más me lleno de vida-

Retiro la mirada y renunció a la cordura que me doblega las piernas y me hace caer como víctima en su sencillez de madre sustituta. Levanto este corazón vacío y se lo entrego al viento para que en sus vértices se graben los susurros de está última noche en la que me confieso frente a sus ojos. Aún recuerdo la primera vez en la que salí a pescar estrellas en ese mar infinito en el que mi corazón volaba, y los grillos parecían que escribían mi nombre entre las hojas, como anunciando mi último suspiro, mientras te escribía en silencio y tu callabas tus manos.
24 enero 2012 0 Comentarios

Cuando Lloramos En Silencio.

Ese instante de naufragio en el que el anochecer nos arranca el alma del cuerpo, ese instante de recuerdos y pasados en el que el susurro de la lluvia ahoga nuestras letras. Te recuerdo como el ocaso en mi ventana, como la flor que crece en el jardín de los lamentos, como un eterno suspiro moribundo entre las manos.

Cuando lloramos en silencio nos empapamos el corazón, queriendo a veces arrancarnos la piel y vestir el alma con nuestro mejor traje, sucede que llorar es tan solo un instante en la memoria y la memoria no tiene un lugar de encuentro para llorar a solas con nosotros mismos. Cuando Lloramos en silencio escribimos sobra la lágrima rota, subimos y bajos los peldaños de la melancolía esperando a que la noche abrase nuestra pena.
19 enero 2012 0 Comentarios

La Tarde Parece Un Animal Herido.

Cae la sombra del día  junto al grito de su asuencia, éstas ventanas como ojos encarcelan su recuerdo en la retina, llueven gotas de silencio y la tarde cae abatida en mis manos. Escribo pedazos de historia con los restos de su cadáver intentando amarrar su fantasma al borde de mi cama, pero la puerta de mi alma yace abierta para las cuervos, y La noche parece asomarse en el  horizonte, trae en su barco su último botín,unos dicen que salió a pescar estrellas y otros que salió a cazar en donde el sol se esconde.
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Cuando Me Enamoré Por Vez Primera.



Cuando me enamoré por vez primera no sentí mariposas en el estomago,cosquillas en la barriga o algo parecido. No soñé ni un instante con ella, no dibujé nunca su nombre en el firmamento, ni quise hacerle un poema, mucho menos una canción que hablase de lo mucho que la amaba; tampoco me entró ese deseo de llenarle el buzón de cartas en su ausencia, ni siquiera el de llevarle flores a su recuerdo.

Cuando me enamoré por vez primera no extrañé ni un momento sus manos en las mías, sus labios en los míos, su abrazo o su sonrisa, es màs, nunca sentí la necesidad de necesitarla porque nunca estuvo en mi cabeza, la lleve tatuada conmigo todo este tiempo en mi pecho. Cuando me enamoré por vez primera prometí no volver a  dibujarle alas al amor ni mucho menos dejar que ese espacio vacío se llene de hojas secas.

Uno se enamora una sola vez, y yo estuve tan enamorado de ella como para no volverme a enamorar nunca de nadie, a menos que me devuelvan el corazón que perdí en mi última aventura.

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