Cosmonautas en este espacio.

03 junio 2011 0 Comentarios

Amante De Un Recuerdo.

 
....

¡Llegar a casa!
sentarse en el andén
de su sonrisa profunda,
en el vacío eterno
que traducen sus ojos nocturnos,
hasta abrazar con desgano el frío
que recorre el camino incierto
de su espalda, 
mientras que sus heridas se hacen cada vez más dóciles.
 Cada corte vasto es un sentimiento abstracto y conocido
que se hunde en un parpadear efímero.

Sus manos temblorosas contienen el tacto franco,
el sentido agudo 
de su verso libre.

Un recuerdo vago es el que la acompaña
en sus noches concurridas,
tan llenas de nostalgias,
soledades intrínsecas,
flores escondidas
y girasoles secos.
 Sus pisadas son fúnebres
y cargan con el rumor a muerte.

Amurallar la noche de tal forma
que no quede ninguna fisura en el aire
por donde pueda colarse su recuerdo
que ahoga mi sombra en la ceniza
del beso.

Aquel beso sombrío
que acordamos
trazar en nuestros sueños lánguidos
y que ahora es océano 
de lágrimas 
que anclan en el crepúsculo 
de un cielo
moribundo,
ese mismo cielo 
que te extraña
y te vió partir.

Las penumbras acechan con su disfraz 
de pájaro verdugo 
el cadáver 
del deseo,
y la distancia es ahora 
la tormenta en mi vaso.


Andrés Mauricio Suárez Acevedo.
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La Muerte Le Sonrió.

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Notarás mi ausencia cuando en las mañana despiertes en un rincón vacío, impregnado del dolor que supone esta ausencia tuya.
Sienta a tú niño interior en mi abrazo le dijo la muerte, dale de beber este veneno de la compañía solitaria que es mi sigilo susurro a su oído, conviérteme a tú especie, sólo es necesario un paso hacia en reversa, hacia la oscuridad infinita, hacia la luz que representa este oscuro paraje incierto, porque hay bosques sinceros que encajan perfectamente en sus ojos y ojos que se alimentan de esos mismos bosques, como la noche queriendo entrar en mi alma, como la flor que guardo abajo de mi pecho ardiente.

Escrito por: Dario Alexander y Andrés Suárez.
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Viaje Infinito Hacia La Melancolía.


...
Viajar ligero es no llevar en mi memoria algún recuerdo suyo, sólo lo que dejo sobre mi piel. Anudar el atardecer en su vientre, hasta que de su beso lluevan los colores, impregnándome del olor tan ligero pero que quema dentro de uno y araña las paredes del sentimiento desmesurado, convertido en poemas, papel y tinta, todo descompuesto en un sólo umbral único e irrenunciable, donde los sentimientos están hechos de cristal y cualquier brisa puede quebrarlos, pero a diferencia del cristal estos esconden la oscura manta del deseo lujurioso, teñido de sangre, y que sólo se ve en la noche, esfumándose junto a un lobo que come carne de lobo, aquel lobo que viste penumbras y nostalgias; mientras su cuerpo cada vez está más muerto y lejos de aquí, más allá de las montañas ligeras que viajan en el cielo azul, más allá del desierto amargo de su pena. Y nunca está bien, siempre cuenta las gotas de dolor que ruedan amargamente por sus pestañas, hasta caer en el acantilado de su labio, y convertir ésta morada en un cielo que nadie pueda recrear, como el viento cuando no carga los susurros de las hojas secas del otoño olvidado, como el tiempo que no usa sombrero y traje de novia, que ni siquiera tiene novia porque la muerte no ha logrado vencerle, y la batalla aún no comienza, está arraigada al filo de su espada de angel desterrado y en sus huellas que conducen al cielo.  Despertar de aquel viaje, huir de aquel beso, silenciar el océano al final del sueño y encontrarse mojado en medio del mar a media noche, como la vez que dormí con ella y ella durmió conmigo.

Escrito por: Andrés Suárez y Dario Alexander.
31 mayo 2011 2 Comentarios

Será Tarde.

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Si vienes hasta mí
contando los pasos
de tú ausencia
entonces será tarde.

¡Cómo decir que he  amado!

cuando en realidad no he amado a nadie.

Entonces será tarde,

tarde
para la bienvenida
para el abrazo.

Si vienes hasta a mí

contando las estrellas
que tengo en mi memoria
entonces será tarde,
tarde
para el ahora
para el ocaso.

Construir entre ambos un puente infinito

que una a nuestras noches concurridas,
nuestro llanto
nuestro silencio.

No te conozco

y tu a mi no me conoces
será por el bien de ambos
nunca abordarnos.

Entonces será tarde

para el sueño.

Andrés Mauricio Suárez Acevedo.

17 mayo 2011 2 Comentarios

Labrador de Sueños.

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Es ése huir continúo
de tus ojos
el que ahuyenta mi lágrima,
mi pesadumbre,
mi nostalgia.
A paso de hormiga taciturna,
de hombre roto,
de susurro en viento,
yo voy labrando mi sueñro urgente
en el baúl 
de tú noche.

Andrés Mauricio Suárez Acevedo.
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Abismos.

...
Sentado en la senda
de tú viento.
En todas partes 
y en ningún corazón,
me resumo como el caer
de un rayo de luz 
en tú ventana,
en tus aguas,
en tú silencio, 
en tus abismos.

Andrés Mauricio Suárez Acevedo.
14 mayo 2011 0 Comentarios

Presa De Las Tinieblas.

.... 
La noche ha caído en la cisterna
de sus ojos,
y corren las sombras en el vacío
de su llanto,
silencios amargos
que envejecen en sus manos,
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Presa Para Las Tinieblas.

.... 
La noche ha caído en la cisterna
de sus ojos,
y corren las sombras en el vacío
de su llanto,
silencios amargos
que envejecen en sus manos,
sueños 
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Somos.

....
Este punto aparte entre nosotros
como una lágrima infinita
en mi verso que se desangra.
Eres la bóveda 
en dónde sepulté mi silencio,
la canción que repiten mis manos, 
el fúsil.

09 mayo 2011 0 Comentarios

Recuerdo Dócil.

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Puede que sí, puede haber mil razones. Es muy difícil, por no decir imposible. Lo recuerdo como si me hubiera ocurrido hoy mismo. Recuerdo perfectamente que hacía mucho calor, el sudor se deslizaba por mi frente llegando a nublar mi vista, el ambiente se tornaba solitario, casi subterráneo. Mis pasos resonaban en las tabletas. Fue entonces cuando le ví. Le recuerdo en mi mente como si ahora mismo la tuviera aquí adelante. Mi mirada estaba ausente; envuelta en los pensamientos que balbuceaba tembloroso a través de los labios.

Era una mujer algo más baja que yo, de cabellos oscuros, ondulado; llevaba una braga color azul, una camisa amarilla, zapatillas blancas, pero lo que atrajo más mi atención fueron sus ojos; tenia la mirada más limpia e inocente que jamás he visto en mi vida; se encontraba en medio de una callejuela,  me di cuenta que me estaba esperando. En un principio pensé en la posibilidad de que quisiera robarme algo más que el corazón, por lo que apreté fuertemente mi mano sobre el pecho, caminé despacio hacía ella. Pero cuando la tenía  a pocos metros, volví a mirarle a los ojos. Me acerqué despacio sin retirar la vista de aquella mirada que irradiaba dulzura, recuerdo perfectamente el sonido de su voz, pero esa noche  eran sus ojos los que me hablaban.

Les aseguro que llegué a pensar que lo ocurrido había sido un simple sueño, un sueño y nada más, que había tenido una alucinación a causa de mi adicción a la  cafeína, pero no, algo dentro de mí me decía que ella era la mujer indicada para cuándo llegará el momento de enamorarme. No me preguntes cómo, simplemente lo supe, no podría darte una explicación más convincente. No tiene explicación, pudo ser una intuición, o yo qué sé.

No la he vuelto a ver nunca más. Después de hablarme me dedicó una sonrisa, me dio la espalda y se marchó. No fui capaz de moverme; me quedé un rato allí, quieto, hasta que desapareció al girar una esquina. No  podré  olvidar su mirada.
08 mayo 2011 1 Comentarios

Cazador De Sombras.

 
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Despertar ausente y en otro lugar
que no seán tus brazos
madre tierra.

Animal sombrío
de pigmento mustio,
a ti va dirigido mi canto
hacía ti apunta mi velero.
Cazador de sombras lánguidas,
soñador efímero
que zozobra la multitud
de su verso.

¡Tan lejos del semblante de sus ojos!
estoy tan lejos
del muelle de sus patas,
que mis ojos aguardan la próxima presa
en la cúpula de su cielo.

Sus huellas en las calles
narran la búsqueda
incesante,
eterna,
de su amada luna.

Desde aquí puede ver el infinito mar
de su noche
sincera
asomarse a mi ventana.

Y en el caer suave
del alba 
entre la inmensidad
de nuestro silencio compartido
termina mi canto.
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María.

....

Soy un nudo de olores a ti, un desierto camuflado de silencios que se enmarañan a tu álgido reflejo. A través de mi ventana puedo ver la lluvia caer sobre el banquillo del parque, y tocan a la puerta varias sombras del pasado, quieren escucharme hablar de tu lejanía, por ejemplo de la última vez en la que nos dijimos adiós, atándonos en un poema. Sólo quiero lanzarme al abismo tu recuerdo, sólo eso y nada más. Desde un principio pactamos no enamorarse uno del otro, pero he de decirte que he fallado, precisamente esa es la razón de mi carta, quiero que entiendas el por qué me he distanciado de ti en estás largas noches de invierno.

Todo empezó en un simple bar de la ciudad de Madrid, sentado en la mesa número cuatro, junto al tocadiscos, te vi coqueta en un cielo crepuscular, llevabas puesto un traje de gala azul, zapatos tacón negro y un hermoso dedal en el que está inscrito tu nombre, ¡ha der ser muy bello habitar la bóveda celeste!. Con el ajetreo del día y varias papeletas por vender no tuve las agallas suficientes para acercarme un poco a ti, a tu aurora, a tu luz. Eres hermosa María, lo sabes, tus ojos color miel deslumbraban sinceros amaneceres, tus manos descifran el complicado código de mi piel, tus labios son la almohada en dónde descansa mi verso, allí he plantado mi ser, allí me he olvidado tantas veces.

Soy un tonto que aún no se convence de la fragilidad de su amor nocturno. He de confesarte María, que no soy nada, respiro porque aún tengo pulmones, lloro porque aún tengo mis ojos, grito porque aún tengo mi boca, escribo esto porque aún me quedan mis dos manos, pero sabes bien que me hace falta algo, que aún no estoy completo, y tu María complementaste eso que la razón no entiende. ¡Afortunada  es la noche de tenerte como su estrella! una estrella y sólo eso.

Quién se iba a imaginar que una simple estrella brillaría tanto esa misma noche, te abrí el balcón de mi alma para que entraras victoriosa a mi corazón, y así fue como todo en mí comenzó a tener sentido. Pasamos juntos varios otoños, yo escribiéndote como siempre, pero es que mis ojos están ebrios de ti, ebrios de verte danzar encima de mi oasis. Recuerdo también la primavera, las flores, las uvas, y el velo oscuro que encubría tu rostro. Llego el día, la tarde, y la noche no llegó.
07 mayo 2011 0 Comentarios

Susurros A Un Poeta.

 
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Oíd el bramar del  viento en su flébil canción
llanto eterno de nostalgias
que se precipitan al fulgor de su noche.
Sombras de sospecha me amarran a su estrofa
suave,
inagotable.
Poeta indomable, he venido a resguardarme bajo tu lágrima
y en tus silencios planto mis amaneceres,
mis lúgubres sueños.
Comienzo a entenderme como la creación árida
 de tu verso armónico,
antropófago.
Y tus notas,
tus notas intranquilas
caen al averno de mis ojos
lapidarios.
Vamos, toca, sigue tocando con tus manos la melodía de ensueños,
y llévame contigo al cosmos
 de tus letras,
permíteme perderme en el grito esquivo
de tu corazón galopante,
describe sobre mi pecho desolado
el perfume amargo
de tu melancolía.
05 mayo 2011 0 Comentarios

Así nació el verso sonoro.

Hola, estuve buscando en youtube tutoriales de cómo aprender a volar y me he encontrado con está belleza de ejercicio. Mil Gracias al usuario por compartir con el mundo su creación, que consiste en:  "No mires el vídeo, déjate llevar por los sonidos. Deja que el sonido esculpa en tu mente eso que ya tienes dicho" Si gustan pueden dejar un comentario con su poema, y al final de la página encontraran el icono para detener la música de fondo.Yo lo he hecho y esto fue lo que nació de mi.

El latir de mis manos se precipita a la lejanía de su reflejo,cortar la flor negra que crece al pie de sus labios, y que el mar ahogue la noche por completo. Quizá el olor de la mañana traiga consigo el susurro de las aguas intranquilas de aquella vez que hicimos el amor en la oscuridad de mi pensamiento. A mi derecha yace su corazón ensangrentado cuyo color es la quimera de mi poesía, algo parecido al monstruo que habita bajo mi cama. Entrando al límite de lo irreal, encuentro las memorias de aquellos que pasaron,fueron y que ya no son. No quiero que me recuerden,tampoco quiero que me olviden, toma la daga del tiempo y màtame de nuevo, desempaña mis ojos de tanto ruido estelar que dibuja tu cielo en mi rostro pálido, no he sido, no existo, pero ¡cómo me duele cada punzada de su rechazo! El ataúd dónde solía resguardarme se deshoja al crujir del rayo en mi alameda, y es así como el espejo deja al descubierto la demencia del sujeto, que sólo el poeta tiene el agrado de conocer.


28 abril 2011 1 Comentarios

Melodía de Invierno.

Fotografía: Angela Clara Domingo
 En mis manos habitan los tenues latidos
de un corazón maltrecho
que se deshoja al pasar de los días.
Enredar mi sombra al sarcófago
de su noche para sentirla cerca,
quebrar todos los silencios
que se esconden al final 
de su cuello,
ahuyentar las distancias
y encontrarnos al final 
de nuestros sueños taciturnos.
26 abril 2011 2 Comentarios

Lo que nunca te dije. (poema de despedida)

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Escuchad los pasos agigantados de su sombra dejar huella en las paredes de mi alma.

Hoy le entrego en sus manos el laberinto de mi vida, universo que tracé con cada lágrima exiliada de mis ojos, y fui tan sólo el caballero de la noche que pervivió en sus sueños lánguidos, estoy tan lleno de silencios que mis manos relatan su ausencia, y me asfixio con cada letra que aquí le escribo. Desde acá puedo ver el horizonte perderse en el suspiro que yace en sus boca, y sus besos hibernan en las estaciones de mi vida, primero caen las hojas en el estanque de sus ojos, seguidamente brotan de las calles las estrellas, y así nace la noche en su vientre, que recorre la inmensidad de sus senos. Y yo la extraño terriblemente,  cada verso es una espina en cuya rosa se enredó su silencio.

Por ahora me marcho con mis nostalgias a otra parte, a dónde la arena de mis zapatos no rechine, y a dónde el mar mueva tu barco. Me marcho con una humanidad de silencios queriendo escribirte, pero no puedo arrancarle el susurro al viento.
15 abril 2011 2 Comentarios

Polvo y Olvido.

....
Desperté acariciando su ausencia
en el torso frágil de las horas
que se derriten en la cuenca
de mis ojos .
Y no soy más
que un forajido
aferrado a las líneas rectas
de sus manos
a las pulsaciones vespertinas
que se mueven en su vientre
y corren
como el viento entre las flores.

Entonces jugaremos a ser polvo
y olvido
rayo de nube que se hastía de ser
y ser contigo
pedazo de cielo infinito
que habité
en tiempos
de cordura.


Y sólo me queda su fantasma
que barre
mis nostalgias
mientras que las mariposas
cicatrizan en sus pétalos.

Andrés Mauricio Suárez Acevedo.

13 abril 2011 0 Comentarios

Sed De Su Alma.

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Se me hace tan lejana e infinita
que la huella de sus manos
cicatrizaron en mi espalda.
Se me hace tan lejana e infinita
que el mar se ha hundido por completo
en sus ojos.
Y tengo sed de su alma.

Retratar todos sus silencios, que son sólo míos
en los lunares de la noche,
escribir también, sobre la textura suave de su lágrima
mi poema de despedida.

Andando entre aceras y avenidas
mi sombra huye de su aliento,
y en el susurrar de sus besos
ha quedado tendido mi llanto.

Se me hace tan lejana e infinita
que no logro descifrarla en un poema,
y los vientos mustios
que persiguen su mirada nocturna
se enredan con facilidad
en su nombre.

Y tengo sed de su alma.
09 abril 2011 0 Comentarios

Marianeta.

....
Ella es Marianeta, la musa a quén hoy le escribo.
Me acostumbré a sus silencios perfectamente elaborados, a los vientos que se mecen la bóveda de sus manos, a las sombras que yacen el muelle de sus ojos, me acostumbré a a mirarla de noche, cuándo su corazón persigue el aullar galopante de sus latidos. Sus lágrimas corren entre el acantilado de su alma, llegan a su boca y allí se plantan, como una flor en cuyo pétalo nace el día. Ella sembró su belleza en mi alma, y sus raíces brotaron de mi pecho, anudando su reflejo a la noche infinita.
03 abril 2011 0 Comentarios

Día primero (sobreviviendo a ti)

...

Querido diario, últimamente no he logrado conciliar el sueño, las noches se me hacen interminables espasmos oculares, que no logran acostumbrarse al vacío de su propia oscuridad. Ayer soñé con ella, sus ojos jadeantes pedían mi auxilio entre calles que encubrían nuestras voces, y el silencio se hacía cada vez más lúgubre. Caminé bajo la tormenta de luces azules y rojas que agrietaban mis latidos desesperados, y sobre las aguas la encontré abatida, las calles se derretían en sus manos, mientras que ella se extinguía lentamente en el ápice de mi lágrima, llevándose consigo mi sombra sincera. Esa misma noche estuve retenido bajo el umbral de su puerta, nunca antes había conocido a una mujer que guardara tantas estrellas en sus mejillas, y sus labios, sus labios sostenían a la pequeña Venecia,que había compuesto para ella con cada gota de lluvia.

Sobrevivir a ella es como una aguja de fuego que arde y flamea llantos, que desembocan en miedos, en nostalgias tatuadas en cada párpado, en cada iris. Nadie ha logrado dar con mi enfermedad interna que brota de las letras que yo le escribo, cada palabra es una infinita tristeza bien concurrida.Me reservo su nombre y todas sus soledades autistas, que se baten en duelo en cada verso, citar por ejemplo a las horas, que trascienden en sus lunares y en su ombligo. Ese ruido áspero es el respirar de las hojas en su vientre, cuyo sueño es una utopía. Su reflejo se pierde en el caer de las luciérnagas, que en su honor trazan epopeyas en las vertebras de los vientos.

Hoy estuve pegado a su ventana, cada bocarada de su aliento perforaba mi epidermis, entonces tendió sobre mí su manto, y cuando desperté ella no estaba, se había llevado mi corazón en un suspiro.


Pequeña luna nuestra, mía.
01 abril 2011 0 Comentarios

Abril.

Fotografía: Fran

Voy a tejer un poema en tus dulces labios, Abril.
Atravesar entonces
 la ventana de sus ojos abatidos,
que confiesan
 flores y esmerladas,
y las hojas se abandonan
en el murmurar
de las calles,
que se hunden en cada pisada
taciturna.

Sus cabellos son tan largos
que de su sombra yo
ya no me acuerdo,
anduve vagando siempre
en su mirada
de destierro,
cuyo llanto se parece al mío.

Sucede
que soy una lágrima
en cada arruga,
en cada verso.
Y me estoy haciendo viejo,
 que se me terminan las metáforas,
Y los astros me han olvidado.

Voy a tejer un poema en tus dulces labios, Abril
Y para mí
serás infinita.

  

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